4.100 m2
36 árboles
En el Puerto de Pollensa, la ladera sobre la que se asienta esta propiedad, nos ofrece vistas panorámicas al mar y a la península de Formentor. Posee una gran pendiente y debido a ello, el jardín se estructura en diferentes niveles, remarcando cada uno de ellos con una especie arbustiva diferente, para aportar variación paisajística y volumen, y cuya utilidad accesoria es la de ocultar o suavizar la existencia de diversos muros de contención de tierras. La Propiedad aportó unas grandes tinajas que se distribuyeron decorativamente por todo el jardín.
Dos enormes cipreses nos dan la bienvenida y la prolongada escalinata nos conduce hasta la entrada principal de la vivienda, primándose el color blanco en las floraciones de los arbustos y plantas vivaces de las jardineras que la acompañan a ambos lados, proporcionando nitidez y una sensación de frescor en el entorno, que culmina en una zona de palmeras y plantas propias de zonas templadas. Además de aquí, las palmeras sirven de hilo conductor del diseño y se distribuyen en las distintas áreas del jardín, ya sea formando grupos o como ejemplares aislados.
En la zona de aparcamiento, la vegetación es colorida y ordenada en su estructura, como preámbulo a la estructura de las diferentes terrazas a las que se accede directamente. El jazmín estrellado en macetas viste los pilares y columnas, produciendo la sensación de privacidad frente al exterior, y aportando orden y frescor junto a la piscina.
Una gran barrera de Laureles, nos separa la piscina de la zona de césped y de juegos, cuya base se acompaña de una bordura de Salvia rusa “Blue Spire” que, gracias a su intenso color azul, corteja a la piscina en toda su longitud.
Se crea también una magnífica zona con Palmeras, Cactus y plantas suculentas, aprovechando un desnivel existente del terreno, y llegando hasta la fachada que da a la calle. Junto a la zona de barbacoa, un limonero y un pequeño huerto con varias especies de plantas aromáticas y de condimento, surtirán a la cocina de los aderezos necesarios.
En la zona posterior de la vivienda, tenemos un patio con cisterna, en el que se han colocado plantas típicas de los Patios mallorquines: plantas de sombra que acompañan a una fuente con caño, cuyo rumor suave del agua evoca la naturaleza y la frescura, creando una atmósfera agradable y revitalizante.
En las terrazas superiores se colocan adelfas, resistentes a la sequía, al viento y a la salinidad.
Gracias al sistema de riego subterráneo, el jardín se puede estar regando a cualquier hora del día sin que los usuarios lo perciban, evitándose así las molestias producidas por las salpicaduras de los sistemas de aspersión, tanto para las personas como para el mobiliario.