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En medio de la naturaleza y rodeada de un bosque de encinas, esta finca combina belleza y sostenibilidad en sus 2 hectáreas de extensión. Total integración con el paisaje, permitiendo la visión de horizontes y arbolado de fondo. Utilización de elementos naturales procedentes de la excavación tales como grandes rocas y caminos de piedra triturada. Se ha salvado la leve pendiente de la parcela creando un murete de contención que amplía la zona estancial en las inmediaciones de la terraza.

Conservación del arbolado existente e incorporación de árboles puramente mediterráneos, junto a gran zona de huerto y frutales. Especies de bajo consumo de agua y bajo mantenimiento, que se facilita gracias a la utilización de mulching de triturado de poda en las masas arbustivas, reduciendo considerablemente el crecimiento de plantas adventicias.

La floración de las especies utilizadas abarca un amplio periodo y gracias a la combinación de perennes y caducas, así como diferentes gramíneas, el jardín no pierde su atractivo en ningún momento y nos seduce durante todas las estaciones del año.